Brillo de diamante
El brillo es el corazón del atractivo de un diamante en GOODSTONE. Es la capacidad del diamante para reflejar e irradiar luz blanca, lo que lo hace realmente fascinante. Los talladores de diamantes expertos entienden que maximizar este brillo implica crear facetas similares a espejos que reflejen la luz hacia el espectador, creando una ilusión de innumerables luces parpadeantes dentro del diamante.
Los diamantes presentan dos tipos de facetas: físicas y virtuales. Las facetas físicas son los cortes reales en la piedra, que juegan con la luz para crear la apariencia de numerosas luces en su interior, conocidas como facetas virtuales. Estas facetas trabajan juntas para dispersar la luz en varias direcciones, recombinándola en un blanco brillante cuando sale del diamante.
Un diamante con más facetas físicas tiene mayor potencial para producir un espectáculo de luces espectacular. Los diamantes bien tallados logran un brillo excepcional al reflejar la luz a través de múltiples superficies, creando un efecto deslumbrante mayor que la suma de sus partes individuales.
fuego de diamante
El fuego se refiere a la dispersión de la luz en un diamante, revelando un espectro vibrante de colores. Cuando la luz blanca, compuesta de varios
colores, entra en un diamante, este se ralentiza y se dispersa, mostrando tonos brillantes. Este proceso, conocido como dispersión, añade una vitalidad dinámica al diamante, mostrando profundos destellos de color como rojo, naranja, amarillo, verde, azul y morado.
Para que un diamante muestre plenamente su fuego, debe cortarse con precisión para refractar y dispersar la luz de manera efectiva. Los cortes inexactos pueden permitir que la luz escape sin romper sus coloridos componentes, disminuyendo el potencial ardiente del diamante.
Centelleo de diamantes
El centelleo, a menudo sinónimo del brillo de un diamante, es la interacción dinámica del centelleo del flash (luz blanca) y el centelleo del fuego (luz colorida). A medida que el diamante se mueve, sus facetas dividen la luz en un espectro, creando chispas vivas que parecen bailar en la superficie, en contraste con destellos de colores más profundos en su interior.
La magia del centelleo radica en el equilibrio entre las áreas claras y oscuras, creando el brillo general. Sin este contraste, gran parte de la luz se escaparía a través de las facetas inferiores del diamante, perdiendo su encantador brillo. En GOODSTONE, nos aseguramos de que cada diamante se corte para maximizar este centelleo, aportando vida y resplandor a cada gema.