Los diamantes, esas cautivadoras joyas de la naturaleza, son evaluados meticulosamente en base a cuatro aspectos clave:
cortar,
claridad,
quilates, y
color. La talla, que determina el brillo y el fuego de un diamante, se evalúa en una escala detallada de seis niveles, que van desde el superior "Ideal" hasta el menos deseable "Pobre". La claridad, que revela la pureza y rareza de un diamante, se mide en una escala de diez puntos, donde un diamante puede variar desde ser completamente "impecable" hasta tener "Inclusiones 2" notables. El color de un diamante se clasifica mediante el preciso sistema D a Z del GIA, que mide la incoloridad o el tono de la piedra. El peso en quilates, que a menudo se confunde con el tamaño, es en realidad una medida del peso y la densidad de un diamante, lo que da una indicación de la masa y el tamaño total de la gema. Cada uno de estos factores juega un papel vital en la definición de la belleza y el valor de un diamante, lo que los convierte en consideraciones esenciales en su
selección de diamantes viaje.